Todas las personas tienen la necesidad de ser 'alguien', dejar un legado, formar parte de los recuerdos y la conciencia de los que vendrán después. Sin embargo, esta necesidad de autorrealización no es fácil de satisfacer. De hecho (según Maslow), es la más compleja de todas. La mayoría de las personas no logra alcanzar esta "plena armonía" en toda su vida. Muchos (me incluyo) nos preguntamos día a día si alguna vez llegaremos a sentir ese nivel de satisfacción personal o, en cambio, seremos uno más de la fila interminable de personas que llegan a este mundo y se van sin sentir que dejaron sus huellas por donde pasaron.
Los iluminados
Sucede, a veces, que en medio de estas reflexiones o 'momentos zen' en las que realizamos una autointrospección nos cruzamos con personas que parecen haber alcanzado este grado de satisfacción sin que podamos entender cómo. No es que alcanzaron un nivel de conocimiento o dominio de cierta materia que los diferencie del resto. Tampoco dejarán esas "huellas". Pero ellos sienten que sí, y lo muestran en cada oportunidad que se les presenta.
Sueños de grandeza
En una reunión, se espera que todos los participantes (más si fueron los que la programaron) tengan una idea (al menos vaga) de lo que están tratando, y que sepan para qué se reúnen. Hay personas que dicen "voy a una reunión" o cosas así esperando impresionar a alguien. Después de varios años de trabajar en un par de organizaciones que van de medianas a grandes, puedo decir que una sola persona puede transformar estas sesiones (que de otra forma serían muy productivas) en una tremenda pérdida de tiempo. Uno llega con ciertas expectativas (resolver un problema, avanzar en cierto proyecto, agregar un contacto útil a nuestra libreta, etc) y se encuentra con uno de estos personajes que interrumpen con estupideces (ej: "pero eso no me sirve a mí, no me dice nada" rta: "tenés que hacer click..."), hacen comparaciones entre conceptos que no conocen ("entienden? esto es lo mismo que veníamos haciendo con [x cosa que nada que ver]"), y la lista sigue.
Las víctimas
Cuando estamos en una situación de este tipo, no hay muchas cosas que se puedan hacer. Podés -si tenés cierta jerarquía- decir "bueno, tengo que ir a resolver [x cosa] a administración, cuando terminan me avisan" y te vas. Sino, tenés que quedarte y sentir cómo esa tormenta de estupideces que emanan de una sola boca te taladra el cerebro. Podés interrumpir y tratar de mantener el hilo de discusión que corresponde, pero esa personita que la tiene re clara va a volver a atacar. Sin piedad. Y te la tenés que bancar, hasta que termina todo y te vas... por fin... lástima que sabés que este circo al que te obligaron a entrar promete muchas funciones más. Y sí, siempre de la mano de (?+$)
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2 comentarios:
Participar de reuniones así, puede ser muy gratificante. En esos casos me gusta diferenciar a los diferentes perfiles: el beneficiario de la reunion, y los payasos que tienen q hacer el circo. Está tambien el que lo dirije, que abandonará la función siempre antes.
Es raro, en el caso del beneficiario de la reunion, que no sepa aprovecharla y mas raro es que eso se deba a escaso coeficiente intelectual. Si señores, los Imbeciles existen.
Si leés el principio del blog (apenas más abajo en esta página), vas a ver que cuando escribo (?+$=) en lugar del nombre de una persona estoy haciendo mención a alguien que podría clasificarse como un ñoqui/acomodado. Cuando estos personajes toman posesión de un cargo que tiene ciertos requisitos que están lejos de cumplir, uno termina en estas situaciones.
Con respecto a la posibilidad de que todo esto sea gratificante, es verdad y este era uno de esos casos, hasta cierto momento en el que se tornó insoportable.
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